“…Eso nos decía que éramos importantes”.
Socorro
Quintana.
¿Internados
para normalistas? Si, la realidad es que hace años, aproximadamente 50, existían
internados que acogían a todos aquellos jóvenes que optaban por estudiar la
Normal, tanto mujeres como hombres, claro está, clasificados según su género.
Para Antonio
Quevedo Caro la implementación de los internados eran de suma importancia, pues
brindaban a las jóvenes normalistas, desviándonos hacia un género en particular,
la oportunidad de poder tener un lugar, donde además de adquirir conocimientos tenían
la posibilidad de convivir y contar con un hogar en el cual siempre seria bien recibidas.
Es claro que
no todo es “color rosa”, pues dichos internados en ocasiones no podían sustentar
tantos gastos y optaban por cerrar, también por la falta de presupuesto hospedaban
a las alumnas con algunas carencias bastante notables; uno de los personajes
que apoyo este aspecto y decidió ayudar a las alumnas con una casa donde pudiesen
habitar, fue Mariano Valenzuela, pues al darse cuenta de las condiciones deplorables
en las que dichas alumnas vivían, presto una casa que había adquirido con
anterioridad, además de haber adaptado con treinta habitaciones, para todas
aquellas chicas que se habían comprometido a laborar como docentes en un
futuro.
Obviamente al integrarse
al internado las alumnas se comprometían a acatar todas aquellas normas que se
les eran impuestas, tenían la obligación de apoyar en cuestiones del hogar
donde habitaban, por ejemplo, lavando los platos, haciendo limpieza en los
cuartos, ayudando a hacer de comer, etc. Y como resultado obtenía todos
aquellos beneficios, que para algunas de las docentes en formación eran impensables
en sus hogares. Además obtenían experiencias gratas generadas por la
convivencia día a día con sus compañeras, pues se volvían como hermanas y se apoyaban
en cualquier cuestión.

Algo importante
durante este periodo que vivieron en el internado era que una parte de estas
estudiantes trabajaban en escuelas nocturnas, donde el gobierno les otorgaba
una especie de plaza – beca, a través de la cual obtenían los ingresos para pagar
sus cuotas del mismo; la plaza – beca consistía en dar clases en escuelas nocturnas,
como se mencionó con anterioridad, pero con un rango menor al que obtendrían al
terminar la carrera, se les nombraba profesoras de educación obrera y se les
otorgaban 10 horas clase a la semana, es a lo que se lo podría llamar hoy en día
“prácticas docentes”, pero a diferencia de las primeras, en las “practicas
docentes” no se da un sueldo, sino que simplemente es un requisito de la Licenciatura.
Para 1977 se
vuelve a cerrar el internado, y aunque se intentó reabrirlo en otro edificio,
el proyecto fallo por la capacidad mínima de hospedaje del mismo. Pero algo que
resalta, es que siempre se buscó el bienestar de los alumnos, su comodidad, implementar
la convivencia y que tuviesen diversos apoyos para poder terminar su carrera,
lo único que se requería era tener la disposición y el entusiasmo por parte del
estudiante para cumplirlo.
Pero, ¿Por qué
hablar solo del internado de las mujeres, si también existían internados para
varones? El motivo es porque esta escritora (su servidora) es una normalista y
convive día a día solamente con mujeres y algunos profesores varones que le
imparten cátedra, es muy notables que hoy en día un internado no caería nada
mal, ya que la jornada de trabajo que se lleva en la Normal, específicamente de
Tecámac, es de 7 – 9 horas de lunes a sábado, prácticamente la mayor parte del
tiempo se vive en la escuela.
Hoy en día es
raro observar un internado donde se ofrezcan todos estos servicios a los
alumnos, aunque es de notar que este
aspecto generaba muchos beneficios, tanto para el estudiante como para quienes
estaban a cargo de él, y ¿Por qué no crear internados nuevamente? Sin duda la economía
del país no está para implementar hogares donde se apoyen a los alumnos con un
gran porcentaje de dinero en relación a los gasto que generen, pero observándolo
desde un punto de vista diferente, en el cual esto no es sea un gasto, sino una
inversión a futuro, que quizá sea un apoyo con el cual se creen más
profesionistas, que se le den más oportunidades a todos aquellos jóvenes que
viven en zonas rurales de estudiar, a través de un incentivo no solo económico,
también con la aportación de un lugar donde vivir, con el cual se podría erradicar la deserción
que tanto resalta cuando se llega a un nivel de estudios superior, sin duda es
un proyecto viable.
Hoy, como
normalista observo el pasado y el presente, y resultan cuestionamientos y
algunas necesidades, creo que deberían de existir más apoyos para los
estudiantes, pero no solo los normalistas si no en general, no solo en zonas
urbanas, si no en rurales también, y me pregunto ¿Por qué dejar la educación como
segundo punto, porque no apoyar a todos aquellos estudiantes que desean
estudiar pero no lo pueden hacer por falta de recursos o de un lugar donde vivir
por la lejanía que hay entre la escuela y sus hogares, porque no crear
nuevamente internados, porque antes si y ahora no?
Referencias.
- Belinda Arteaga. (2002). "Internados y becas, dos apoyos para los normalistas". En A gritos y sombrerazos. Historia de los debates sobre educación sexual en México 1906-1946.(133 -146). México. D.F.: Universidad Pedagógica Nacional (UPN)

Es sorprendente darse cuenta como se apoyaban a los estudiantes que decidían asistir a una normal. La idea que se tiene de que la escuela es como la segunda casa era muy aplicada ya que así como se les daba el apoyo a las docentes en su formación ellas tenían que cumplir con ciertos deberes, pero por lo que leí era lo mínimo que podían hacer, ya que a cambio se llenaban de satisfacciones en su carrera profesional y vida personal. ¿Pero por qué razón se dejó todo esto atrás? Hoy en día creo que ya no se dan tantas oportunidades a los estudiantes normalistas, se les ha dejado de tomar en cuenta, el apoyo que antes se aportaba ya no es nada de lo que hoy en día se vive en las normales, ¿será que antes eran más valorados los normalistas?, yo puedo hablar de lo que yo vivo como docente en formación en mi salón de clases convivo con compañeras que viven muy lejos y no se les da la oportunidad de que esos gastos y tiempo disminuyan ,¿y que decimos de las cuotas?, por lo que pude leer en este escrito me doy cuenta que el gobierno apoyaba demasiado a las normalistas, tanto en lo económico como en su seguridad, como el hecho de que antes las “prácticas docentes” contaban de un sueldo que ayudaba a solventar gastos de la licenciatura lo cual era un apoyo enorme, considero que el gobierno debería de aportar más a la educación y así como existen tantas cárceles que mantienen a delincuentes debería de incrementar un proyecto para crear internados en diferentes universidades.
ResponderBorrarEsta claro Sandy que como comentas ya no es igual que antes, ya no se le otorga la misma importancia a los normalistas, hoy en día ya no están fácil estudiar, y de echo por eso comparto este escrito, para que se pueda observar como antes se les priorizaba y ahora solo se les desplaza, y no es solo con los normalistas,si no con todos aquellos estudiantes de nivel superior, agradezco tu comentario y espero mi escrito te haya dejado algo. Gracias!
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